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EL ESPACIO A FERMÍN
FERMÍN CARNERO
1938 - 2013

IN MEMORIAM



          Ayer nos dejó Fermín Carnero, viceabad de la Cofradía y colaborador de la misma desde hace más de treinta años.

          Llegó como hacia siempre, sin protagonismos, le encantó el personaje creado por Pérez Herrero con el que tuvo una gran amistad, participando en el homenaje con motivo del centenario de su nacimiento, colaboró con Kike como buen amante del teatro que era y después de su muerte, nos ayudó en la adaptación de su obra el auto sacramental genariano.

          Durante muchos años fue el hermano colgador de la Cofradía, sustituyó a Yuma y cumplió hasta que por su edad el padre abad se lo impidió, con gran disgusto por su parte.

          Todavía recuerdo el año en que la hostelería de León convocó una huelga en Semana Santa y él se negó a ir a la cena entendiendo que era ir contra los huelguistas, ni corto ni perezoso se preparó su propia comida y en una mesa de camping se presentó a la puerta del restaurante Bodegas Regias, junto con Carlos sindicalista de comisiones, a cenar en la calle solidarizándose con los trabajadores en huelga.

          Su carácter dialogante buscando siempre el compromiso y el acuerdo de todos, le han ganado el aprecio de todos los cofrades, que este año con su estado delicado, cuando le dijimos que podía no ir a la cena, nos dijo que era lo que más le apetecía vivir y disfrutar hasta el final.

          Gracias por habernos honrado con tu amistad durante tantos años.
Maximino Barthe





ELEGÍA GENARIANA PARA FERMÍN
Por Mario Díez-Ordás

          Amigos todos: Hoy me toca la difícil tarea de entonar un gorigori genariano por un amigo, por el Vice-abad de mi Fervorosa, Herética y Respondona Cofradía, por uno de los hermanos impenitentes de esa astracanada de versos y orujo que León representa en la noche de Jueves Santo, cuando el Nazareno ha sido hecho preso en Santa Nonia y el pueblo abandonado por Dios se fabrica su becerro de oro con forma de pellejero en una perfecta danza de la muerte.

          La Muerte, la Canina, el implacable monigote huesudo que, como en un cuadro de Valdés Leal, danza por las calles leonesas en el Entierro de Genarín, decidió llevarse el año pasado a Fermín sin que ninguno de sus hermanos pudiésemos sospecharlo, porque fue discreto hasta para morirse.

          A uno, que hace tiempo que se le cayeron al suelo todas las ideologías, no se le puede pedir que glose la figura de Fermín como político ni como sindicalista, pues mis más de veinte años de amistad con él fueron poética y genarianamente platónicos, sin que jamás llegásemos a mayores sucumbiendo al pecado de la seriedad. En nuestras cenas de cualquier jueves del año no recuerdo haber hablado con él ni una sola vez sobre su vida pública ni sobre sus ideas, ni tampoco haber mantenido una sola conversación seria, pues tras su semblante aparentemente grave atesoraba un gran sentido del humor y de la ironía.

          A tanto llegó nuestra amistad que tuvo la ocurrencia allá por 2007 de encargarme la primera “oda al bacalao” que había de leerse en una gala que él mismo se había inventado destinada a promocionar este manjar de Valderas y la propia villa, en la que se entregarían unos premios en diversas modalidades llamados “bacalaos de oro”. Es decir, Fermín en estado puro, que allá donde estuviese no podía dejar de “hacer lío”, como diría el Papa.

          Compartimos Entierros de Genarín en años difíciles en los que apenas asistíamos veinte hermanos a la cena de Jueves Santo, tras haber acudido de mañana a la sede de UGT o de los grupos de teatro de Kike en una furgoneta del sindicato, conducida por el propio Fermín, a recoger los trastos de la Cofradía, que allí se custodiaban y que habíamos restaurado cuidadosamente en los días previos a la Semana Santa. Y así, con tanto romanticismo como trabajo, entre todos logramos salvar para la Ciudad una tradición única que corría serio peligro de desaparición y que, si León estuviese en Cataluña, hace años que gozaría de la declaración de interés turístico internacional.

          Por eso, cuando el hermano Jesús Berjón, licenciado en Bellas Artes, modeló la imagen de Genarín, a nadie nos extrañó que tuviese un curioso parecido con el Vice-abad, como si el Santo pellejero hubiera querido agradecerle así tantos años de fidelidad.

          Dejadme, dejadme que en esta mañana de nostalgias le cuente a Fermín cuánto le echamos de menos en su Cofradía:

Se nos fue el corazón tras de tu muerte
dejándonos más huérfanos de sueños
de utopía, coraje y tus empeños
para traer justicia en vez de suerte.

Se nos fue tu ironía cristalina,
tu saber lo que nadie te enseñara,
tu ilusión por el hombre,
tu preclara visión que sólo da la indisciplina.

Se nos fueron aquellos Jueves Santos
que mi mente revive si te pienso
y el humo de tu pipa es el incienso
que hace bruma el recuerdo de tu encanto.

Se nos fueron tu capa y tu sombrero
contando treinta pasos en la Sal
aserrín aserrán como un chaval
corriendo tras el gran Pérez Herrero.

Se nos fue tu valor en la muralla
trepando por los cantos legendarios
que fueron el postrer confesionario
del rey de la gallofa y la canalla.

Se nos fue tu romance en “El Infierno”
o en la Plaza del Grano con la luna
dormitando en la fuente como cuna
mientras amanecía el día eterno.

Se nos fue quien hacía cofradía,
quien siempre fue uno más de sus hermanos,
quien se ofreció al trabajo con sus manos
y nunca utilizó su nombradía.

Se nos fue el Vice-abad que predicara
la libertad del Santo pellejero
a reyes, senadores y mineros;
por eso Genarín tiene tu cara.

Se nos fue tu osadía y la llevaste
donde ya no hace falta tener fe
y al bueno de San Pedro un comité
y una ugeté en el cielo le montaste.

Hermano, yo te canto por si acaso
no nos acostumbramos a añorarte
y a alguien se le ocurre hacerte un paso.

A la Sal volverá nuestro estandarte
y siempre quedarán los treinta escasos
porque iremos, Fermín, a recordarte.




ADIVINANZAS EN HOMENAJE
Por Fernando C. Pérez Álvarez


Una capa, una pipa y un sombrero
son signos….
De un caballero

¿Cómo rendir homenaje
a un compañero tan cuerdo?
Con recuerdo

¿Qué puede hacerle escapar
del olvido de la historia?
La memoria

Todos le respetaron
por luchador y guerrero…
A Carnero

¿A quien definió, por fin,
ser devoto a Genarín?
A Fermín

¿Con qué brindar por un hombre
limpio, libre y sin tapujo?
Con orujo

¿Qué desean los cofrades
para su buen viceabad?
La paz




FERMÍN
Fernando C. Pérez Álvarez

En el cielo genariano
ya brilla una nueva estrella,
ha llegado ya otro hermano,
al fondo de su botella.

Vivirás en nuestra risa,
en el chocar de los vasos,
en Jueves Santos de brisa,
en calles de treinta pasos.

En meriendas de cofrades,
en bodegas y festines,
en leyendas de los bares,
en noches de genarines.

En versos de socarrones,
en milagros con misterio,
en gentes sin ser capaces
de tomar la vida en serio.

En cuentos poco ejemplares,
en murallas escaladas,
en pícaros y en juglares,
en las plazas empedradas.

En el humo de una pipa,
en el placer de beber,
en la pena que disipa
el amor de una mujer.

Por conocerte, brindamos,
que bien mereció la pena.
Por recordarte, bebamos
¡Una copina bien llena!


Una va por Genarín
y va otra más por Fermín.




   
COFRADÍA DE NUESTRO PADRE GENARÍN