Inicio
 
Comparte esta web  
  LA TRADICIÓN
    > Carretera de los cubos
    > Catedral de León
    > El Entierro
    > A la muerte de Genaro

  LOS ROMANCES
    > 2016
    > 2015
    > 2014
    > 2013
    > 2012
    > 2011
    > 2010
    > 2009
    > 2008
    > 2007
    > Otros romances


  EL CERTAMEN GENARIANO
  DE VERSOS BURLESCOS
    > Nueva convocatoria 2017
    > Convocatoria 2016
    > Convocatoria 2015
    > Convocatoria 2014
    > Convocatoria 2013
    > Convocatoria 2012
    > Convocatoria 2011


  



EL EMBRIAGADO DE LA PULCRA LEONINA
PREMIO II CERTAMEN GENARIANO DE VERSOS BURLESCOS
Por Javier Matilla Domínguez (Trobajo del Camino - León)

Abre ya la oreja hermano
que llega la gran noticia
de un hombre con tal pericia,
que de beodo era sano.
Mas, para que haya coplilla,
sumándome al chismorreo,
yo escribiré este correo
cual singular "Lamparilla".
Escúchenme con prestanza,
por favor cierren los ojos;
claro está, también los cojos
mientras oyen esta chanza:
Es la Catedral testigo
de un personaje de nodo,
que imitando a Cuasimodo
alguien puso aún con su ombligo.
Tú le diste Virgen Blanca
apellido a un hospiciado,
que siempre vivió de lado
entre el pecado y la tranca.
Su nombre, el de Genaro,
sus apellidos muy blancos,
pues la luz desde los flancos
resplandece como un faro.
Allá por los años veinte
disfrutaba sin mesura,
olvidando la cordura
de quien pisa con tridente.
Entrar en Casa Benito
cual hombre que fuera ufano,
pasera por la Plaza el Grano
saliendo del Tío Perrito.
Jugando a la garrafina
distraía sus instintos,
que no sujetan cien cintos
al pensar en "La Abuelina".
"Francisquita" o "Bailabotes"
del barrio de San Lorenzo,
son de Genarín el lienzo
donde registró sus dotes.
También ganaba la vida
porteando unos baúles,
repletos de lindos tules
con cupletista incluida.
Fué vendedor en las calles
de un periódico emergente
que deleitaba a la gente
por su lujo de detalles.
Y blandiendo la muleta
no había un hombre más torero,
que arriesgara hasta el braguero
recortando en silueta.
Pero sin duda ninguna,
su arducia de pellejero
le reportaba el dinero
que gastaba con la luna,
luna que alumbrara al "Santo"
por callejas y zaguanes,
donde cientos de holgazanes
entonaban este canto:
"¡Oh, viejo Reino de León,
que tanta virtud mereces
y que siempre te apareces
escondido bajo el colchón".
Ya se han oído en palacio
insultos y vejaciones,
de quienes son anfitriones
de tan singular espacio;
mas, casi me quedo mudo
al leer que la Carrasco
sigue gastando del frasco
en arreglarse el felpudo.
Si se trata de señuelos,
la visión de Zapatero
fue conseguir el primero,
una terminal si vuelos.
Y de la Caja ni hablamos,
pues no le sobra el dinero
para que alguien con esmero
se lo lleve con dos manos.
¡Ay, que desgracia Paquito!,
le canta su nuevo alcalde.
¿Pa qué trabajaste en balde?
si ahora, yo te lo quito.
Para deleite de muchos
cuatro amigos transcribieron,
todo lo que allí vivieron
cual evangelistas duchos.
Mas, hay uno que destaca
por dentista consagrado
y poeta acostumbrado
a escribir en la butaca.
De todos es el primero
por longevo y fiel copista,
cuyo nombre es del artista:
Francisco Pérez Herrero.
Cada año en Jueves Santo
con la noche bién entrada,
se prepara una manada
que a muchos provoca espanto.
Salen de la Plaza el Grano
cargando al hombro los pasos,
después de alzar unos vasos
con la botella en la mano.
Llevan bien alta "La Mocha"
junto a más protagonistas
que son cuatro evangelistas,
y detrás alguna antorcha.
Hacen alto en el camino
donde brindan y recitan,
versos que en orujo excitan
el valor y el desatino,
mas, es por esto que el clero
con su infinita cordura,
quiere evitar con premura
la procesión de un putero.
El pecado es el hurmiento...
la iglesia grita: ¡profana!,
pues, ¿no puede una sotana
contra el sexto mandamiento?.
Al menos por veinte años
la prohibieron por prosaica
alegando que era laica,
tratándose de tamaños.
Una vez en la muralla
naranja, queso y orujo,
junto al pan son el embrujo
de este bendito canalla.
Fué el camión La Bonifacia,
conducido alegremente
por un imberbe imprudente
quien sentenció su desgracia.
"La Mocha" guarda el misterio
cual verónica de lujo,
pues esto sirvió de influjo
para cambiar su criterio.
Otros milagros jalonan
en el haber del impío.
¡Que nadie diga ni pío!
pues aquí, no se cuestionan;
si el ladrón se cayó al suelo,
la "Cultu" ganó en su casa,
y un hombre meo la basa,
es pa sacarle el pañuelo.
Mientras nos quede un latido,
gritad a los cuatro vientos:
¡Viva Genaro y sus cuentos,
pues caigo a sus pies rendido!.





COFRADÍA DE NUESTRO PADRE GENARÍN